El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, no participará del acto que se realizará este sábado en La Rioja para conmemorar el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli. En su lugar asistirá Cristina Álvarez Rodríguez, jefa de Asesores del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, una decisión que vuelve a reflejar la estrategia del mandatario de mantener canales de diálogo con el resto del peronismo sin quedar expuesto en una imagen de fuerte contenido político junto a Máximo Kirchner y otros referentes de La Cámpora.
La situación recuerda lo ocurrido días atrás durante los homenajes por un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Perón. En aquella oportunidad, Kicillof confirmó su presencia en el acto organizado en La Plata, mientras que Máximo Kirchner tenía previsto asistir a la actividad realizada en Moreno, encabezada por la intendenta Mariel Fernández. Finalmente, el líder camporista tampoco estuvo presente, evitando así una postal que muchos interpretaban como un posible gesto de acercamiento entre ambos sectores.
En esta ocasión, la convocatoria fue impulsada por el gobernador riojano Ricardo Quintela, quien invitó a dirigentes de las distintas corrientes del Partido Justicialista con el objetivo de transmitir una señal de unidad en un contexto de reconfiguración del espacio opositor. Sin embargo, la ausencia de Kicillof vuelve a evidenciar que las diferencias internas aún persisten y que el proceso de reorganización del peronismo continúa abierto.
La jornada tendrá dos instancias claramente diferenciadas. Durante el mediodía se desarrollará una ceremonia religiosa y de homenaje a Enrique Angelelli, obispo de La Rioja asesinado el 4 de agosto de 1976 durante la última dictadura militar. La Justicia argentina determinó que su muerte no fue un accidente de tránsito, como sostuvo durante años la versión oficial del régimen, sino un homicidio cometido en el marco del terrorismo de Estado. Su figura fue posteriormente reconocida por la Iglesia Católica como mártir y beatificada en 2019 junto con otros tres religiosos riojanos.
Por la tarde, el encuentro adquirirá un perfil marcadamente político. Quintela buscará reunir a gobernadores, legisladores, dirigentes sindicales y referentes partidarios con la intención de fortalecer un espacio federal dentro del peronismo y comenzar a delinear una estrategia de cara al próximo calendario electoral. El mandatario riojano viene promoviendo un mayor protagonismo de las provincias en la conducción del PJ y aspira a consolidarse como uno de los articuladores del debate interno.
En ese escenario, la decisión de Kicillof de no asistir cobra un significado político especial. Compartir un acto con Máximo Kirchner podría interpretarse como un gesto de alineamiento entre ambos sectores en momentos en que el liderazgo del peronismo continúa siendo motivo de discusión. Desde el entorno del gobernador sostienen que la prioridad es consolidar una construcción política propia, con identidad y proyección nacional, evitando señales que puedan interpretarse como una subordinación a otros espacios internos.
La presencia de Cristina Álvarez Rodríguez funciona, en ese sentido, como un equilibrio entre mantener el vínculo institucional y evitar una fotografía con alto impacto político. La representación oficial permite acompañar la convocatoria sin modificar la estrategia que el gobernador viene sosteniendo desde hace meses.
Mientras tanto, Kicillof continúa concentrado en el fortalecimiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político con el que busca ampliar su influencia más allá de la provincia de Buenos Aires. Funcionarios de su gabinete, entre ellos Carlos Bianco, Walter Correa y Javier Rodríguez, mantienen reuniones con dirigentes de distintas provincias para consolidar una red de apoyo que le otorgue mayor presencia nacional y permita construir una alternativa dentro del universo peronista.
En los últimos días, Máximo Kirchner también envió señales públicas de moderación respecto de su relación con el gobernador bonaerense. Afirmó que no considera que ambos transiten «veredas opuestas» y sostuvo que nunca comprendió el origen de algunas interpretaciones sobre una confrontación inevitable. Sin embargo, también dejó entrever que cualquier acercamiento dependerá de una iniciativa de Kicillof, marcando que no avanzará sobre espacios donde no sea convocado.
La interna del peronismo bonaerense continúa atravesando un período de definiciones. Mientras algunos sectores impulsan una reorganización alrededor del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, otros dirigentes promueven una renovación con mayor participación de gobernadores e intendentes. En ese contexto, cada acto, cada presencia y cada ausencia adquieren una dimensión política que trasciende el protocolo.
La decisión de Kicillof de ausentarse del acto en La Rioja vuelve a mostrar esa lógica: acompañar institucionalmente la convocatoria, preservar los canales de diálogo y, al mismo tiempo, evitar una imagen que pueda interpretarse como un respaldo político pleno a un sector específico del peronismo.
