Las empresas de transporte comenzaron a reducir la frecuencia de los micros en distintas zonas de La Plata y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que ha generado un creciente enojo entre los vecinos. Esta medida afecta a miles de usuarios que dependen diariamente del servicio para trasladarse a sus trabajos, estudios y otras actividades.
La disminución en la cantidad de unidades en circulación provoca largas esperas, mayor congestión en las paradas y colectivos más llenos de lo habitual, lo que empeora la calidad del servicio. Muchos pasajeros denuncian demoras importantes y dificultades para cumplir con sus horarios.
Desde el sector empresarial argumentan que la decisión responde a cuestiones económicas, como el aumento de costos operativos y la necesidad de ajustar el funcionamiento del sistema. Sin embargo, los usuarios reclaman soluciones urgentes y una mejora en la frecuencia para evitar que la situación continúe deteriorándose.

