Concejales del PRO presentaron una iniciativa para instalar rejas en la Plaza Islas Malvinas y establecer horarios de ingreso y permanencia. El proyecto surge como respuesta a distintos reclamos de vecinos que manifiestan preocupación por el estado del espacio y situaciones de inseguridad.
La propuesta apunta a preservar el lugar, evitar daños en las instalaciones y mejorar las condiciones de uso para quienes lo visitan a diario. Entre los argumentos, se menciona la necesidad de ordenar el funcionamiento del espacio público y garantizar un entorno más cuidado.
La iniciativa ya genera debate, ya que mientras algunos sectores consideran que puede contribuir a mejorar la convivencia, otros advierten sobre posibles restricciones en el acceso y el uso de un espacio que es público.Impulsan limitar el acceso nocturno a Plaza Malvinas y crece la polémica en La Plata
Un grupo de concejales de Propuesta Republicana (PRO) elevó al Concejo Deliberante de La Plata un proyecto que propone cerrar perimetralmente la Plaza Islas Malvinas y regular su uso mediante horarios fijos. La iniciativa busca, según sus impulsores, mejorar las condiciones de seguridad, mantenimiento y convivencia en uno de los espacios públicos más concurridos de la ciudad.
El plan contempla la instalación de un cerco y la habilitación del predio únicamente entre las 7 de la mañana y las 22 horas, todos los días. Fuera de ese horario, el acceso quedaría restringido. Además, se establecen sanciones para quienes incumplan la normativa, que podrían traducirse en multas económicas o tareas comunitarias, con penalidades más severas en casos de grupos.
Desde el espacio político que impulsa la medida sostienen que la propuesta responde a reiteradas quejas de vecinos por episodios de vandalismo, ruidos molestos y situaciones de inseguridad durante la noche. También remarcan la necesidad de preservar el patrimonio del lugar, que incluye sectores históricos y culturales.
Sin embargo, la iniciativa abrió un fuerte debate en distintos sectores. Mientras algunos respaldan la idea como una forma de ordenar el uso del espacio público, otros cuestionan que el cercado y las restricciones horarias puedan limitar el acceso libre a un sitio emblemático, además de no atacar de fondo las problemáticas sociales que allí se manifiestan.
