En el marco de la disputa con las compañías de transporte, el gobierno provincial dio a conocer el monto que debería destinar para afrontar el incremento en el precio del gasoil que exigen cubrir las empresas de colectivos. La situación pone en evidencia la presión financiera que implicaría asumir estos costos adicionales en el sistema de transporte.
La escalada constante en el precio del gasoil está generando una fuerte presión sobre el sistema de transporte público en La Plata y en toda el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Las empresas del sector sostienen que el esquema de subsidios vigente ya no logra compensar el aumento sostenido de los costos operativos, que incluyen no solo el combustible sino también salarios, mantenimiento de unidades y repuestos, muchos de ellos atados a la inflación y a la variación del tipo de cambio.
Ante este escenario, las compañías advierten sobre posibles recortes en la frecuencia de los servicios e incluso dificultades para sostener recorridos menos rentables, lo que impactaría directamente en los usuarios que dependen del transporte público a diario. Además, señalan que la falta de actualización en los subsidios genera un desfasaje financiero que pone en riesgo la continuidad del sistema tal como funciona actualmente.
En este contexto, comenzó a circular una estimación sobre el monto que debería destinar la Provincia para responder a las demandas del sector empresarial. Dicho cálculo contempla la necesidad de recomponer ingresos para garantizar la operatividad del servicio, evitar interrupciones y sostener una cobertura adecuada en toda la región. La discusión también abre el debate sobre posibles ajustes en las tarifas, la eficiencia del sistema y el rol del Estado en la regulación y financiamiento del transporte público.

